domingo, 15 de abril de 2012

Abril, mes luminoso

Es indudable que muchas veces no hacer nada es hacer mucho. El ocio, cuando se anhela, es un buen remedio para drenar el alma y el espíritu. Y claro, también para descansar el cuerpo.

Ya sabemos que es casi imposible tratar de silenciar la mente poniéndola totalmente en blanco. Sin embargo, siempre debes estar predispuesto a pensar en cosas bellas. O lo que es lo mismo, evitar los pensamientos negativos.

Puede ser que estés pensando en un proyecto y tu mente de pronto se dispersa. O puede ser también que te fijes en las formas que adopta una nube que va pasando o en cómo las sombras van moviéndose mientras transcurren los minutos. Si cierras los ojos y realmente no tienes sueño, puedes percibir más sonidos. Inclusive los de los automóviles que pasan por la carretera que está a un kilómetro de distancia; o quizá el extraño canto de un pájaro. Uno que nunca antes habías escuchado. No te apures. No intentes adivinar nada.

Si pretendías meditar, no importa si no lo logras. Después de todo se recomienda meditar siempre a la misma hora y en el mismo lugar. Si ya has adoptado el hábito de meditar de esa manera, no importa si no lo logras ahora. Si no lo has adoptado aún, por ahora no importa. Estás en camino de lograr el objetivo que buscabas originalmente: tranquilizarte.


Lo que también es muy importante es que intentes hacer esto cuando recién inicien tus vacaciones o el puente en el que te propusiste tomarte un descanso. Antes de pensar en tus planes para las vacaciones, es necesario que te olvides de los deberes diarios y del cansancio que venía acumulándose a lo largo de los meses precedentes.

No importa si tu madre y tu hermanita quieren agasajarte con mimos y con tus alimentos favoritos o si tu noviecita luce más hermosa que nunca... Por ahora... Lo que realmente importa en ese momento, en tu momento, es que hagas el esfuerzo y te aisles del mundo durante una tarde, o durante un día. No importa cuánto tiempo sea. Olvídate de las agendas. Tómate el tiempo que necesites. Hasta que consideres que ya es tiempo de volver a la realidad y de permitir que tu alma se reintegre a tu cuerpo (Bajarte de tu nube).

Entonces puedes volver a tu realidad. Ésto es, hacer una nueva rutina. Tu realidad, en este momento, consiste en darte tiempo para hacer algo que querías hacer desde hace tiempo. En reconstituir tu cuerpo y tu alma con paseos pausados y comida deliciosa. En procurar convivencias en otros términos...

Un día quieres ser tratado como un huésped VIP y al día siguiente te dan ganas de hacer carne asada para todos los tuyos. Otro día tu noviecita te pide que le ayudes con un proyecto personal, lo que tú haces gustosamente porque tienes muchas ganas de dedicarte a tomar fotografías. Otro día te la pasas plantando cosas nuevas en el jardín y arreglando las que ya tienes. Un día te interesó la cultura geek y ahora quieres hacer algo similar a lo que los geeks hacen habitualmente. Y no te olvidas de agarrar un libro que te tenga súper entretenido.

Y también hay tiempo para los placeres clandestinos... Haces algunos diseños en Paint, te la pasas en el Pinterest desde después de cenar hasta la madrugada; o si no hay nadie, pones música y comienzas a bailar... Los pocos pasos de ballet que te sabes, canciones ochenteras fresas, canciones guapachoas o incluso el jumpstyle que aprendiste con los tutoriales que hay disponibles en YouTube.

Un placer que no puedes perderte es tener una carne asada, de preferencia en un jardín. Ya sabes... bistecitos, cortes americanos, chorizo campestre, quesadillas, frijoles charros, quesadillas y, eso sí, mucho guacamole. Es imprescindible acompañar esta copiosa comida con un buen vino tinto. No importa si no es un vino fino. Con que esté bueno y hasta cierto punto, poderoso, basta. Permite que el vino haga que llegues al punto de no querer levantarte de la mesa después de comer. Si te sientes satisfecho, contento, con las extremidades ligeramente adormecidas, puedes pasarte una sobremesa de lo más rica que te puedas imaginar. Eso sí, con un pastel de chocolate hecho a base de helado y un buen café.

Es importante que te pases una parte de tus vacaciones disfrutando tu casa y otra parte de tus vacaciones en otro lugar (Sea destino de playa, alguna propiedad rústica alejada del ruido citadino...). También, lo que no sólo es importante, sino crucial,  es que no hagas lo que planeas con la rigidez con la que llevas tu agenda. Simplemente prepárate y comienza... No hay horarios ni retrasos. Si no terminas algo, ya seguirás al día siguiente. Y lo más importante: tienen qué ser cosas divertidas para que las culmines con gusto.

Espero que esto te sirva... Reencuentra tu esencia y prepárate para el siguiente ciclo.